INFORME MENSUAL DE MERCADOS – AGOSTO 2026

Contexto general

Agosto dejó un escenario de mayor selectividad para los mercados argentinos. Mientras la actividad económica mostró señales de recuperación y el mercado cambiario mantuvo una dinámica relativamente estable, las acciones y los bonos soberanos atravesaron un mes de fuerte corrección. El comportamiento de los activos locales contrastó con el desempeño de Wall Street, donde los principales índices lograron cerrar agosto con avances.

En materia de actividad, el último dato disponible del INDEC mostró que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 2,7% interanual en junio y 0,8% respecto de mayo en términos desestacionalizados. Además, durante el primer semestre acumuló una expansión de 1,9%. La mejora estuvo impulsada principalmente por sectores como minería y agricultura, aunque el componente tendencia-ciclo avanzó apenas 0,2%, reflejando que la recuperación todavía presenta cierta irregularidad.

En materia de precios, el dato oficial correspondiente a julio mostró una inflación mensual de 2,1%, con una acumulación de 19,3% en los primeros siete meses del año y 33,8% interanual. El dato de agosto todavía no estaba publicado al cierre de este informe, por lo que no corresponde incorporar una cifra oficial para ese mes. El próximo informe del INDEC está previsto para el 10 de septiembre.

Las expectativas del mercado relevadas por el BCRA durante julio proyectaban una economía con crecimiento moderado para lo que resta del año. El REM estimó una expansión del PIB de 2,7% para 2026, mientras que para agosto esperaba una TAMAR de 22,4% TNA y un tipo de cambio nominal promedio de $1.512 por dólar. Para diciembre, la mediana proyectaba un tipo de cambio de $1.652. Estas cifras deben interpretarse como expectativas de los participantes del relevamiento y no como proyecciones propias del Banco Central.

Evolución de los principales instrumentos

El comportamiento de los mercados financieros argentinos durante agosto fue considerablemente más negativo que el registrado por los mercados internacionales. El S&P Merval cayó 7,8% en pesos y aproximadamente 8,5% medido en dólares, mientras que el riesgo país terminó el mes en torno a los 512 puntos básicos, con una suba mensual cercana al 19%. Los bancos estuvieron entre los sectores más castigados, en un contexto de mayor cautela sobre los resultados y la calidad de las carteras crediticias.

El mercado cambiario, en cambio, mostró una dinámica mucho más estable. Las cotizaciones financieras registraron movimientos acotados durante el mes, aun frente a la corrección de las acciones y los bonos. Como referencia, el MEP terminó agosto en torno a $1.535,5, con una variación mensual de 1,2%, mientras que el CCL cerró en $1.602,2, con una suba de 1,66%.

Tasas, liquidez y comportamiento cambiario

Durante el mes, el mercado financiero continuó atravesado por la necesidad de equilibrar liquidez, tasas de interés y demanda de pesos. La relativa estabilidad del dólar financiero fue uno de los elementos que permitió diferenciar al mercado cambiario del comportamiento de las acciones y los bonos.

Un punto particularmente relevante de agosto fue la decisión del Gobierno de flexibilizar parcialmente el acceso al crédito en dólares para empresas. La medida amplió los destinos admitidos para determinadas financiaciones en moneda extranjera y buscó canalizar una mayor proporción del ahorro en dólares hacia el financiamiento de la inversión privada.

El nuevo esquema establece límites prudenciales. Las financiaciones alcanzadas por la flexibilización no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad. Además, tienen requisitos de capital más exigentes y los bancos deben evaluar la capacidad de repago de los tomadores bajo distintos escenarios de variación del tipo de cambio.

La medida tiene una importancia que va más allá del crédito bancario: busca transformar una mayor cantidad de dólares depositados en el sistema financiero en financiamiento para empresas e inversión productiva. Según el Gobierno, los depósitos privados en dólares habían aumentado desde US$14.100 millones en diciembre de 2023 hasta aproximadamente US$40.300 millones, mientras que los préstamos en dólares pasaron de US$3.700 millones a US$24.600 millones en el mismo período.

El desafío será determinar cuánto de esa capacidad adicional efectivamente se transforma en inversión. La existencia de mayor oferta de crédito no garantiza por sí misma un aumento de la actividad: también serán determinantes la demanda de financiamiento, el costo del crédito, las expectativas empresariales y la rentabilidad esperada de los proyectos.

Mercado de bonos y riesgo país

Agosto fue un mes particularmente negativo para la deuda soberana argentina. La suba del riesgo país hasta aproximadamente 512 puntos básicos reflejó una mayor percepción de riesgo sobre los instrumentos argentinos. El incremento mensual del indicador rondó el 19%, en un contexto de fuerte caída del mercado accionario local.

La dinámica de los bonos también estuvo condicionada por el escenario internacional. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense elevó el costo de oportunidad de los activos emergentes y, al mismo tiempo, la incertidumbre local generó una mayor prima exigida a los títulos argentinos.

La evolución de los bonos durante agosto resulta especialmente relevante porque el mercado argentino continúa dependiendo de una reducción sostenida del riesgo país para mejorar sus condiciones de financiamiento. En este sentido, la evolución de las tasas internacionales, las cuentas fiscales, la acumulación de reservas y la percepción sobre la capacidad de refinanciamiento continuarán siendo variables centrales durante los próximos meses.

Influencia del contexto internacional

El escenario internacional presentó dos fuerzas contrapuestas durante agosto. Por un lado, los mercados accionarios estadounidenses mantuvieron una dinámica positiva, apoyados por los resultados corporativos y el desempeño del sector tecnológico. Por otro, el aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses y las tensiones geopolíticas volvieron a generar presión sobre las valuaciones.

El Nasdaq terminó agosto con una suba aproximada de 4,18%, favorecido por los resultados empresariales y especialmente por el buen desempeño de las compañías vinculadas a tecnología e inteligencia artificial. Sin embargo, el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años alcanzó alrededor de 4,76%, un nuevo máximo anual, aumentando la presión sobre las valuaciones de los activos de mayor duración.

En este contexto, los mercados internacionales mostraron mayor fortaleza relativa que los activos argentinos. La diferencia de desempeño entre Wall Street y la plaza local fue uno de los aspectos más destacados del mes. 

Commodities: granos, cobertura y petróleo

El mercado de commodities tuvo durante agosto varios factores que merecen atención. El informe mensual del USDA mostró cambios en las proyecciones de oferta y demanda para soja, maíz y trigo, mientras que en las últimas semanas del mes comenzaron a aparecer señales alcistas en Chicago. Al mismo tiempo, el mercado argentino registró una fuerte expansión en el uso de futuros y opciones como herramientas de cobertura y una aceleración de la comercialización de soja.

Soja, maíz y trigo: qué dejó el USDA

El informe de agosto del USDA presentó un escenario diferente para cada cultivo. En soja y maíz se revisaron al alza las estimaciones de producción mundial, mientras que en trigo la proyección fue recortada. Sin embargo, la evolución de los stocks y de la demanda permite observar un mercado bastante más complejo que el que surge simplemente de mirar la producción.

Soja

Para la campaña 2026/27, el USDA elevó la producción estadounidense de soja hasta 122,99 millones de toneladas, 1,2 Mt más que en la estimación anterior. También aumentó la proyección de crushing, mientras que las exportaciones permanecieron sin cambios.

A nivel mundial, la producción fue estimada en 442,25 Mt, 12,79 Mt por encima de la campaña anterior. Brasil y Argentina mantuvieron sus proyecciones en 186 Mt y 50 Mt, respectivamente.

Un dato particularmente relevante es que, pese al crecimiento de la producción, los stocks finales mundiales fueron proyectados en 124,21 Mt, prácticamente sin cambios frente al informe anterior y 0,7% por debajo de la campaña 2025/26. Es decir, el aumento de la oferta viene acompañado por una demanda que también continúa creciendo.

Durante agosto, además, la demanda china volvió a adquirir protagonismo. El USDA confirmó ventas privadas de soja estadounidense a China por 2,98 Mt durante el mes, mientras que Sinograin, el almacenador estatal chino, realizó cinco subastas de soja en menos de un mes para liberar capacidad de almacenamiento ante la llegada de nuevas cargas estadounidenses.

En Argentina también comenzó a observarse una mayor actividad comercial. A la semana del 25 de agosto se habían negociado 26,5 Mt de soja de la campaña 2025/26, mientras que las fijaciones de la nueva campaña se aceleraron significativamente. Solo durante una semana se comercializaron 970.000 toneladas de soja de la campaña actual, el mayor volumen semanal desde fines de junio.

La pizarra de soja llegó a $550.000 por tonelada al 31 de agosto, equivalente a aproximadamente US$367/t, casi 9% por encima de los valores de mediados de mes. Para la posición mayo 2027, el precio llegó a tocar los US$354/t, US$15 por encima del comienzo de agosto.

Soja CBOT– precio cierre agosto: US$ 473,53/tn (+8,5%)


Maíz

En maíz, el USDA elevó ligeramente la producción estadounidense 2026/27 hasta 406,75 Mt, aunque una menor cantidad de stocks iniciales llevó la oferta total por debajo de la estimación previa.

El dato más importante estuvo en los stocks finales estadounidenses, que fueron revisados hasta 41,99 Mt, 7,7% menos que en julio y 15% por debajo de la campaña anterior.

Para el mercado mundial, el USDA proyectó una producción de 1.298,88 Mt, mientras que el consumo alcanzaría 1.323,05 Mt. Como resultado, los stocks finales globales quedarían en 274,66 Mt, 8,1% por debajo de la campaña anterior.

Argentina mantiene una posición relevante dentro de este mercado, con una producción proyectada por el USDA en 55 Mt, mientras que Brasil se ubica en 139 Mt. La combinación de una demanda mundial elevada y menores stocks respecto del ciclo anterior constituye uno de los elementos que habrá que seguir durante los próximos meses.

Además, hacia el cierre de agosto comenzaron a aparecer señales alcistas más fuertes en Chicago. Las condiciones del cultivo estadounidense se deterioraron y el último Crop Progress disponible mostraba apenas 57% del maíz en condición buena o excelente, contra 69% un año atrás. En Francia, la situación era todavía más exigente: solo 28% del cultivo se encontraba en buenas o excelentes condiciones, el peor registro en 15 años.

Estos factores llevaron al maíz a tocar posteriormente los US$214/t en Chicago, máximo de tres años. Si bien este movimiento se produjo después del cierre de agosto, sirve para entender el cambio de tono que comenzó a observarse en el mercado hacia el inicio de septiembre.

Maíz CBOT – precio cierre agosto: US$ 211,70/tn (+22,1%)


Trigo

El trigo presentó una dinámica diferente. El USDA redujo la producción mundial 2026/27 hasta 819,30 Mt, 0,67 Mt menos que en julio.

En Estados Unidos, la producción fue estimada en 41,67 Mt, mientras que los stocks finales quedaron en 19,51 Mt, 22,1% por debajo del nivel de la campaña anterior.

A nivel global, el consumo alcanzaría 826,27 Mt, por encima de la producción proyectada, mientras que los stocks finales se ubicaría en 273,25 Mt, 2,5% por debajo del ciclo anterior.

Uno de los factores que empezó a ganar importancia hacia el cierre del mes fue la situación del Mar Negro. Las dificultades para mantener el flujo de exportaciones ucranianas y los problemas logísticos en rutas alternativas comenzaron a generar incertidumbre sobre la disponibilidad futura de trigo.

Esto abre una oportunidad particular para Argentina. La BCR señala que el line-up de trigo argentino se encontraba en máximos de cinco años para esta altura del año, mientras que las dificultades para entregar trigo desde el Mar Negro aumentaban el atractivo del cereal argentino como proveedor alternativo.

En el mercado local, el trigo disponible llegó a negociarse a US$237,5/t, equivalente a $357.200/t, cerca de máximos desde 2024.

Trigo CBOT– precio cierre agosto: US$ 285,17/tn (+21,1%)


Un dato clave: los productores están usando cada vez más futuros y opciones

Más allá de la evolución de los precios, hay un fenómeno interesante en el mercado argentino: la utilización de futuros y opciones sobre granos alcanzó niveles récord.

Según la BCR, durante los primeros ocho meses de 2026 se operaron 74,6 millones de toneladas en futuros y opciones agropecuarios en A3 Mercados, un crecimiento del 33% interanual. Este volumen equivale aproximadamente a la mitad de toda la producción nacional de granos.

El dato adquiere mayor relevancia si se observa la evolución histórica. Hace más de 20 años, la operatoria de futuros representaba apenas el 13% de la oferta de granos. Desde 2018 comenzó a superar sostenidamente el 25% y en 2026 llegó a representar aproximadamente la mitad de la producción.

En soja, a fines de agosto se habían operado 44 Mt en futuros correspondientes a la campaña 2025/26, 20% más que un año atrás y un récord para ese momento del año. Esto es particularmente significativo porque en el mercado físico solo se habían comprometido 27 Mt.

En maíz también se alcanzó un récord: 30,4 Mt operadas en A3 durante el año para la campaña 2025/26. En trigo, la operatoria alcanzó 10,8 Mt, manteniéndose en niveles elevados pese a ubicarse apenas por debajo del año anterior.

La campaña nueva muestra una aceleración todavía mayor. Entre soja, maíz y trigo se operaron 18,7 Mt, un 130% más que el año anterior. En trigo y maíz la operatoria fue 3,4 y 2,4 veces superior, respectivamente, mientras que en soja aumentó 42%.

Esto muestra que los futuros y opciones están dejando de ser únicamente instrumentos financieros para convertirse cada vez más en una herramienta integrada al negocio agrícola, permitiendo establecer pisos, techos y precios con anticipación.


Soja: demanda internacional y aceites, otro foco de atención

Otro de los elementos interesantes que dejó agosto fue el comportamiento de los aceites vegetales.

Mientras el poroto de soja mostró una evolución positiva, el aceite de soja tuvo un desempeño todavía más fuerte. Según la BCR, el aceite de soja acumulaba hacia fines de agosto una suba de 44,2% respecto de comienzos de año, frente a un incremento de 26,5% del poroto.

El mercado de aceites está siendo impulsado por dos fuerzas. Por un lado, una oferta global que comienza a mostrar mayor presión, especialmente por los problemas de abastecimiento vinculados al Mar Negro. Por otro, una demanda creciente asociada al biodiésel.

En este contexto, India aparece como uno de los principales motores de demanda. Durante agosto, sus importaciones de aceite de soja alcanzaron 601.000 toneladas, un récord mensual y 21% más que el mes anterior.

También el aceite de girasol argentino mostró una fuerte recuperación. Su precio FOB llegó a US$1.390/t durante la última semana de agosto, acumulando una suba anual del 14,9%. El aceite de soja argentino alcanzó aproximadamente US$1.212/t, 9,7% por encima de comienzos de año.

Este movimiento es particularmente importante para Argentina por el peso de la industria aceitera y su capacidad de transformar el complejo sojero en un generador de valor agregado y divisas.


Petróleo: geopolítica, inflación y energía

El petróleo volvió a ocupar un lugar central en los mercados internacionales durante agosto.

El Brent cerró el mes en torno a US$90 por barril, muy por encima de los aproximadamente US$62 con los que había comenzado el año. La evolución del crudo estuvo fuertemente condicionada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y los riesgos sobre la oferta global.

La evolución fue particularmente volátil durante 2026: el Brent comenzó el año por debajo de US$70, llegó a superar los US$120 durante abril, retrocedió hasta aproximadamente US$73 hacia fines de junio y volvió a tomar impulso durante julio y agosto.

El dato que agrega una dimensión adicional al escenario es el nivel de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos. Al 21 de agosto se encontraba en 289,7 millones de barriles, su menor nivel desde 1982. Esto reduce el margen de maniobra de Estados Unidos ante una eventual nueva disrupción importante de la oferta.

La importancia del petróleo para los mercados financieros no se limita al sector energético. Un crudo persistentemente elevado puede aumentar las presiones inflacionarias y, por esa vía, complicar un escenario de tasas de interés internacionales más bajas.

De hecho, la BCR señala que hacia comienzos de septiembre el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años se acercó al 4,8%, mientras aumentaban las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal.


Commodities y Argentina: el impacto sobre las divisas

La evolución de los commodities resulta especialmente relevante para Argentina porque los precios y volúmenes exportados tienen un impacto directo sobre la generación de divisas.

Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones argentinas de bienes alcanzaron US$49.511 millones, un crecimiento del 24,6% interanual. La región Pampeana explicó el 66,2% de las exportaciones nacionales, mientras que Neuquén se destacó con un crecimiento de 42,5%, reflejando también la creciente importancia del sector energético.

El agro, por su parte, continúa siendo un componente fundamental del ingreso de dólares, mientras que el crecimiento de Vaca Muerta y de las exportaciones energéticas agrega una segunda fuente de generación de divisas.

Por eso, la evolución conjunta de granos + aceites + petróleo será una de las variables a seguir durante los próximos meses. No solamente por su impacto sobre los precios internacionales, sino también por su capacidad para determinar cuánto ingreso de dólares puede generar la economía argentina.


Resumen de commodities

Lo más importante para seguir
🌱 Soja: mayor demanda china y recuperación de la comercialización local.
🌽 Maíz: stocks estadounidenses y condiciones de los cultivos comienzan a generar mayor presión alcista.
🌾 Trigo: menor producción proyectada y problemas logísticos en el Mar Negro pueden abrir oportunidades para las exportaciones argentinas.
📊 Futuros y opciones: récord de 74,6 Mt operadas en Argentina hasta agosto, mostrando una mayor utilización de herramientas de cobertura.
🛢️ Petróleo: Brent cerca de US$90 y reservas estratégicas estadounidenses en mínimos de más de cuatro décadas.
💵 Argentina: la evolución de granos, aceites y energía será clave para la generación de divisas y, por extensión, para el equilibrio del mercado cambiario.


Perspectivas para septiembre

Septiembre comienza con varios factores que pueden determinar el comportamiento de los mercados argentinos. En el plano local, la evolución del riesgo país, la demanda de pesos, las tasas de interés y el comportamiento del dólar continuarán siendo variables centrales.

La disponibilidad de crédito en dólares aparece como otro elemento a seguir. La flexibilización anunciada en agosto abre la posibilidad de que una mayor cantidad de dólares depositados en el sistema se transforme en financiamiento para empresas. El desafío será observar si esa mayor disponibilidad se traduce efectivamente en inversión productiva y crecimiento, o si la demanda de crédito permanece limitada.

En el plano internacional, la atención estará puesta en la evolución de las tasas estadounidenses, la inflación y las señales de la Reserva Federal. El rendimiento del Treasury a 10 años en torno al 4,76% al cierre de agosto muestra que las condiciones financieras globales todavía pueden ejercer presión sobre los activos de mayor riesgo.

También será importante seguir la evolución del petróleo y las tensiones geopolíticas. Un petróleo persistentemente elevado puede volver a alimentar las expectativas inflacionarias y dificultar un escenario de tasas internacionales más bajas.

Por último, para Argentina, septiembre tendrá además una agenda política y electoral que puede incrementar la volatilidad de los activos locales. En este contexto, la evolución del riesgo país será una de las variables más importantes para medir cómo el mercado está valorando el proceso de normalización financiera.


Conclusión

Agosto dejó una señal clara: la estabilidad cambiaria no fue suficiente para evitar una corrección importante de los activos argentinos. El S&P Merval y los bonos soberanos sufrieron fuertes bajas, mientras que el riesgo país volvió a aumentar. Al mismo tiempo, la actividad económica mostró señales de recuperación y el Gobierno avanzó en medidas destinadas a profundizar el crédito y canalizar el ahorro hacia la inversión.

En los mercados internacionales, el escenario fue diferente. Wall Street mantuvo una dinámica positiva, particularmente en tecnología, aunque el aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses y las tensiones geopolíticas introdujeron nuevos focos de incertidumbre.

Para septiembre, el foco estará puesto en si la recuperación económica puede consolidarse, si el crédito en dólares comienza a transformarse en mayor inversión, si el mercado cambiario mantiene su estabilidad y, especialmente, si el riesgo país logra revertir la suba registrada durante agosto. En paralelo, la evolución de los commodities continuará siendo relevante para Argentina por su impacto sobre las exportaciones y la generación de divisas.

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