Petróleo: la tensión en Ormuz vuelve a poner en jaque al mercado energético

El crudo recupera fuerza ante la falta de avances entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz

El mercado petrolero volvió a quedar condicionado por la geopolítica. El Brent avanzó cerca de 5% el lunes y alcanzó los US$87,72 por barril, mientras que el WTI superó los US$82. La suba se produjo ante la pérdida de expectativas de una resolución rápida del conflicto entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre cuándo podrá normalizarse el tránsito por el estrecho de Ormuz.

El punto central para los mercados es precisamente Ormuz. Antes del conflicto, por este corredor transitaba aproximadamente el 20% del flujo marítimo mundial de petróleo, por lo que cualquier restricción prolongada genera preocupación sobre la oferta disponible, los costos de transporte y la formación de precios internacionales. Según la información publicada por Infobae, Irán mantiene condiciones para una reapertura plena que incluyen reparaciones de guerra, levantamiento de sanciones, fin del bloqueo naval y liberación de fondos congelados.

La situación también refleja un cambio en las expectativas del mercado. Durante los últimos días había comenzado a ganar fuerza la posibilidad de una desescalada y una reapertura del estrecho, pero las posiciones de Washington y Teherán volvieron a alejar esa posibilidad. El mercado, por lo tanto, está reaccionando no tanto ante una nueva interrupción del suministro sino ante el riesgo de que las restricciones se prolonguen más de lo previsto.

Un problema que excede al petróleo

La tensión energética ya comienza a trasladarse a otros mercados. El gas natural europeo TTF subió casi 11% hasta €61,65 por MWh, impulsado por el temor a nuevas alteraciones en el suministro y por la necesidad de recomponer inventarios antes del invierno boreal.

Para los mercados financieros, el petróleo vuelve así a convertirse en una variable central. Una permanencia prolongada de precios elevados podría aumentar las presiones inflacionarias y complicar las expectativas de política monetaria, mientras que una reapertura efectiva de Ormuz podría generar el movimiento contrario y aliviar parte de la prima geopolítica incorporada actualmente en las cotizaciones.

¿Qué mira ahora el mercado?

La atención estará puesta en dos variables: la posibilidad de una negociación que permita avanzar hacia la reapertura de Ormuz y el tiempo durante el cual continuará restringido el tránsito de buques. Mientras no exista una señal concreta de normalización, el petróleo seguirá incorporando una elevada prima de riesgo geopolítico.

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